El cristianismo retiene de las abluciones sólo su significado simbólico en el rito del bautizo. Como vestigio de la purificación previa a la liturgia por parte de los sacerdotes católicos, perduran en algunas iglesias, en las sacristías o en dependencias especificas, los lavatorios, destinados para el lavado de las manos. Algunos de estos son autenticas obras de arte, en muchos casos desconocidas por la ubicación de los mismos. |
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