Julio 2007
NUEVOS CASOS DE SATI
SE ENDURECEN LAS LEYES PARA SU ERRADICACION
La tradición india del "sati" dice que la vida de una mujer no tiene sentido cuando su marido ha muerto. Por ello las viudas se ven obligadas a suicidarse junto al fuego del cadáver de sus maridos, siendo esta tradición fomentada por la familia del esposo en la mayoría de los casos. Esta costumbre del hinduísmo, casi extinguida, sigue practicándose en ciertos lugares de la India.
Hace unos meses, en Rajastán, una multitud de personas pretendían que una mujer se arrojara al fuego donde yacía su marido pudiendo así arder juntos, tal y como dice la tradición hindú del sati.
Se necesitaron medio millar de policías para disolver esta multitud y evitar el suceso. Parece ser que era un hecho muy puntual, y que se pretendía conmemorar, con una muerte gloriosa, el aniversario de otro sati.
Es muy difícil encontrar culpables ante sucesos como estos, sobre todo en pequeños lugares de la India donde estos hechos no llegan a conocerse. Además siempre surgen dudas sobre si esas mujeres se suicidan voluntariamente o si son presionadas por las personas de su alrededor.
Esta costumbre, con más de 700 años de antigüedad, se practicaba mucho en la Edad Media, y fue prohibida por primera vez en 1829, cuando India era colonia inglesa. Tras 40 años de independencia, en 1987 el gobierno indio promulgó una ley en contra de esta práctica. Pero no ha dado los frutos esperados, por lo cual se pretende ahora enmendarla y poner penas más duras, no sólo contra individuos sino contra las comunidades en las que se realice el sati.
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En la mayoría de los casos son las propias familias las que provocan a las mujeres para que se lancen a la hoguera o incluso que sean enterradas vivas junto a sus maridos fallecidos.
Según propuestas anunciadas este mes, los culpables de provocar un sati tendrán que cumplir penas de entre tres y diez años de cárcel, y las multas establecidas alcanzarán hasta los 1000 euros. También se modificarán las medidas que castigan a las mujeres que practican esta costumbre y que sobreviven. Según ha dicho la principal promotora de esta ley, la ministra de la Mujer, Renuka Chowdhury, "Buscamos estos cambios en la ley porque cuando una mujer es cazada intentando suicidarse en la hoguera de su marido, casi toda la culpa recae sobre ella. Pero ellas son en realidad víctimas de sus aldeas, que deben responsabilizarse por estos actos". El periódico The Times of India señala que sólo habrá penas para estas mujeres si se comprueba que lo hizo de una manera voluntaria sin ser forzada a ello.
Actualmente se consideran actos ilegales la adoración de lugares donde se ha cometido el "sati", la celebración allí de ritos, la promoción de estos actos así como sus festejos. Es normal que el sitio en el que se ha cometido este rito se convierta en lugar de peregrinación, que se depositen flores, velas, incienso, cocos, y otros elementos utilizados en celebraciones religiosas hindúes.
Ésta como otras tradiciones nos muestran la dificultad que tiene este país para aplicar leyes modernas en la India, la mayor democracia del mundo con un mosaico de religiones, culturas y tradiciones contrarias muchas de ellas a los cánones occidentales y claramente discriminatorias.
La ONG Bandhua Mukti Morcha (BMM) realizó una exitosa campaña contra el sati cuando organizó una marcha desde Delhi hasta Deorala en Rajasthan, donde tuvo lugar un sati. Como resultado de esta protesta, el Parlamento Federal aprobó el "Sati Prevention Act " en 1987.
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En septiembre del año pasado una anciana de 95 años se lanzó a las llamas de la pira funeraria de su marido en una aldea de Madhya Pradesh. Sus cuatro hijos fueron acusados después de asesinato y metidos en prisión. Muy cerca de ahí y un mes antes, Janakrani, una viuda de 45 años, se quemó durante la noche con su esposo muerto Prem Narayam de 48 años, fallecido tras una larga enfermedad. La esposa se lanzó a la hoguera cuando estaba sola, por lo cual la policía no considera que sea exactamente un "sati", y admite la dificultad de demostrar si fue un suicidio voluntario, o si Janakrani fue forzada o amenazada psicológicamente por su familia política.
Hubo un caso muy conocido en el estado de Rajastán. Ocurrió en 1987 cuando el suegro y cuñado de una joven de 18 años fueron acusados, ese mismo año, de forzar a la mujer a arrojarse a la pira de su esposo fallecido. En 1996 fueron absueltos por un tribunal indio. |
Existen todavía aldeas donde la gente se siente muy orgullosa de esta costumbre. Se cree que la viuda quedará libre de pecado y será adorada después de tan gloriosa muerte. Pero lo que opinan las organizaciones no gubernamentales es que esta práctica sólo demuestra la discriminación de la mujer en la India, dejando claro que el único valor de las mujeres depende de los hombres.
El nombre sati hace referencia a la diosa del mismo nombre, que según la mitología hindú se autoinmoló por amor a su esposo Shiva.