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Alojamiento en India

EL SATI 2

 

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COMUNIDADES

Algunas autoridades han dicho que la práctica del sati es más común entre las castas superiores, así como entre aquellas que se ven a sí mismas creciendo dentro del estatus social. El sati era poco conocido entre la mayoría de la población de la India y entre los grupos tribales, y apenas era conocido e incluso desconocido para las castas inferiores.

Según ciertas fuentes, era muy rara la práctica entre la población durante el imperio mongol, exceptuando a las viudas reales las cuales eran quemadas junto a su marido. También es sabido que el sati no se practicaba, o apenas se practicaba, en la zona sur de la India, ni entre las mujeres de castas superiores.

 

VARIACIONES REGIONALES

Se sabe que el sati se practica en el Rajastán desde principios del siglo VI hasta los días presentes. Casi la mitad de los casos de sati con apedreamiento en la India han ocurrido en Rajastán. Y en la mayoría de los casos la viuda no se siente glorificada con esta práctica, sino que es obligada a morir con su marido fallecido.

santuario de viudas de mahararajas que practicaron sati
El santuario de las viudas de los maharajás
de Jodhpur que han cometido sati.

Se sabe que el sati se practicaba en el siglo IX en el sur, durante el periodo del imperio Vijayanagara. Madhavacharya, ministro del imperio, fue probablemente la figura histórica más conocida que justificaba esta práctica. Al desaparecer este imperior, el sati se continuó practicando aunque con menor frecuencia. Existe un caso en que más de 50 mujeres realizaron sati en Hampi después de la guerra de Talikot. Está recogido que el ministro del reino de Mysore dió permiso a una viuda para que realizara sati en el año 1805.

En términos numéricos, los casos de sati fueron bastante significativos en las regiones de Bengala y Bihar durante los siglos XVIII y XIX. En los comienzos del periodo británico la cantidad seguía en aumento hasta que se llegó a la abolición. Los casos aumentaban en periodos de hambre y escasez.

Aunque en el pasado fue en la zona de Bengala donde más se practicaba el sati, es en el Rajastán donde se ven más casos en tiempos más modernos.

CASOS RECIENTES

El sati se sigue practicando ocasionalmente, sobre todo en zonas rurales. Desde la independencia de la India en 1947, existen 40 casos documentados, la mayoría en la zona de Shekhawati en Rajastán.

Existe un caso de 1987 muy bien documentado de Roop Kanwar con 18 años de edad. Como respuesta a este incidente se aprobó una nueva legislación en contra de esta práctica. Primero lo hizo el gobierno de Rajastán y más tarde el gobierno central de la India.

Supuestamente, el 18 de mayo del 2006, Vidyawati, una mujer de 35 años de edad cometió sati saltando dentro de la pira funeraria de su marido muerto en la pequeña población de Rari-Bujurg, en el distrito de Fatehpur en Uttar Pradesh. El 21 de agosto de 2006, Janakrani, una mujer de 40 años de edad, hizo lo mismo en el distrito de Sagar.

JUSTIFICACIONES Y CRÍTICAS

Académicos brahmines del segundo milenio justifican la práctica del sati, y dan razonamientos como que el hecho de estar en las escrituras ya supone su justificación. Existen textos donde se detalla la conducta recta de la mujer, y se explica que el sati no es suicidio (ya que el suicidio está prohibido en las escrituras), sino que se trata de un acto inigualable de piedad religiosa y sirve para limpiar el matrimonio de todos los pecados acumulados garantizando así su salvación y asegurándose de volver a reunirse en una vida posterior.

 

ESCRITURAS

Aunque el mito de la diosa Sati cuenta que la esposa murió por voluntad propia en el fuego, esto no es así en la práctica del sati. La diosa no enviudó, y el mito está bastante poco conectado con la justificación de la práctica del sati.

En las Puranas hay ejemplos de mujeres que comenten sati y se sugiere que esos casos deben considerarse loables y envidiables. Dice que “la mujer que muere en compañía de su marido permanecerá en el cielo tantos años como cabellos tiene una persona” (Garuda Purana 1.107.29)

En el Ramayana, Tara, con su dolor por la muerte de su esposo Vali, deseó practicar el sati. Hanuman, Rama, y su agonizante marido Vali la disuadieron y finalmente no se inmoló en la pila funeraria.

En el Mahabharata, Madri, la segunda mujer de Pandu, se inmoló. Ella consideró que era la responsable de la muerte de su marido el cual estaba maldecido a muerte si mantenía relaciones sexuales. Murió mientras estaba realizando el acto prohibido con Madri, la cual se culpó por no haberse negado a realizarlo.

Pasajes en el Atharva Veda, incluído el 13.3.1., ofrecen consejos a las viudas en el luto y en su vida después de la muerte de sus maridos, incluído volverse a casar otra vez.

 

ARGUMENTOS QUE DA EL RIG VEDA PARA APROBAR EL SATI

A menudo se critica que textos antiguos que aprueban e incluso recomienda en sati. Esto está basado en el verso 10.18.7, parte de los versos que se usan en los funerales. El hecho de que se apruebe el sati es algo que se pone en duda por muchos, y los himnos para los funerales se refieren a enterramientos en vez de a cremaciones. Existen diferentes traducciones de los pasajes en cuestión y la que se cita a continuación recomienda su práctica:

"Permitir a las mujeres, cuyos maridos son nobles y viven, entrar en su casa con ghee extendido como colirio para sus ojos. Permitir a las esposas dar el primer paso en la pira funeraria, sin lágrimas, sin pena y bien adornada".

El texto no hace mención a la viudedaz, y otras traduciones difieren de esta traducción en la palabra “pira”. Por añadidura, hay otros versos que hablan inequívocamente sobre las viudas, contradice cualquier sugerencia de la muerte de la mujer, y declara explicitamente que la viuda deber volver a la casa.

 

ARGUMENTOS EN CONTRA DENTRO DEL HINDUISMO

Existen pocas descripciones o críticas de la práctica del sati dentro del hinduismo (o en otras religiones) antes del periodo Gupta, ya que además la práctica era poco conocida en aquel tiempo.

Críticas explícitas aparecieron en el primer milenio. Estas se basaban en considerar el sati como un suicidio, y el suicidio estaba prohibido por los Vedas.

"Uno no debería morir antes que la duración de una vida no haya acabado"

Reformas y movimientos dentro del hinduismo que tendían hacia la desaparición de las castas, favorecían la igualdad de la sociedad, y en la línea de estos pensamientos se condenaba la práctica del sati, en muchas ocasiones de manera explícita. Los Alvars condenaron el sati en el siglo VIII. El movimiento Virashaiva lo condenó en los siglos XII y XIII.

 

A principios del siglo XIX, Ram Mohan Roy escribió y divulgó argumentos que señalaban la práctica del sati como parte no perteneciente al hinduismo. Formó parte de su campaña para conseguir la prohibición de esta práctica.

 

PUNTO DE VISTA Y CRÍTICAS DE LOS NO HINDUISTAS

El sijismo proscribe explicitamente la práctica del sati desde el año 1500 más o menos.

Los principales y primeros visitantes extranjeros que llegaron al subcontinente y dejaron constancia de la práctica del sati fueron los musulmanes que vinieron del oeste de Asia, y más tarde los europeos. Tanto unos como otros se quedaron fascinados por esta práctica, y la describieron en muchas ocasiones como horroríficas, y otras veces las describían como un incomparable acto de devoción. Hubo artistas europeos del siglo XVIII que realizaron imágenes de las viudas mostrándolas como mujeres heroicas con una moral ejemplar.

Al establecerse el Islam en el subcontinente, las opiniones sobre el sati cambiaron y empezó a verse cada vez más como una práctica bárbara. Los primeros esfuerzos conocidos por parte de gobierno para interrumpir esta práctica fue llevada a cabo durante mandato musulmán.

Los europeos también cambiaron las costubres locales cuando tuvieron poder. Los primeros europeos que llegaron fueron los portugueses a Goa. Al poco de llegar intentaron anular esa costumbre y cristianizar todo el territorio. Los británicos entraron en la India con el comercio, y en los primeros años que gobernaron apenas se interesaron por las costumbres locales. Más tarde prohibieron el sati y las palabras atribuidas al General Napier nos muestran la aptitud británica en la India:

"Vosotros decís que es costumbre quemar a viudas. Muy bien. Nosotros también tenemos costumbres: cuando un hombre quema a una mujer viva, atamos una cuerda alrededor de su cuello y lo colgamos. Construye tu pira funeraria; al lado mis carpinteros construirán una horca. Vosotros debeis continuar con vuestras costumbres. Y nosotros continuaremos con las nuestras".

A finales del siglo XVIII, la práctica del sati estaba prohibida en todos los territorios bajo poder europeo. Los portugueses la prohibieron en Goa sobre el año 1515, aunque no se cree que tuviera mucha relevancia esa prohibición. Los holandeses y franceses la prohibieron en Chinsurah y Pondicherry. Los británicos, que gobernaron la mayor parte de territorio, y los daneses, permitieron su práctica hasta el siglo XIX.

El intento de limitar y prohibir la práctica del sati fue llevada a cabo por oficiales británico de manera individual durante el siglo XVIII, y sin el respaldo de la Compañía Británica de las Indias Orientales. La primera prohibición formal británica fue impuesta en el año 1798, aunque sólo en la ciudad de Calcuta. En la demás regiones se siguió practicando. Hacia el final del siglo XVIII, la iglesia evangélica británica, y sus miembros en la India, comenzaron una campaña en contra del sati. Líderes de esta camapaña incluyen a William Carey y William Wilberforce, los cuales fueron motivados por el deseo de convertir toda la India al cristianismo. Estos movimientos presionaron para que ser prohibiera el sati, y el presidente de Bengala comenzó a recoger información y cifras sobre esta práctica en el año 1813.

Desde el año 1812, el reformista bengalí Raja Rammohan Roy comenzó su propia campaña en contra del sati. Fue motivado por la experiencia de ver a su propia hermanastra comenter sati. Entre sus acciones está la visita al lugar de cremaciones de Calcuta para persuadir a las viudas para que no se mataran.

Formó grupos con la misma ideología, escribió y diseminó artículos para enseñar que el acto del sati no era algo que fuera requirido por las escrituras.

El 4 de diciembre de 1829, la práctica del sati fue formalmente prohibida en las tierras de la presidencia de Bengala. La prohibición fue puesta en duda en las cortes, y el tema llegó hasta Londres, aunque fue mantenida en el año 1832. Otros territorios prohibieron la práctica al poco tiempo. Aunque la prohibición original de Bengala fue inflexible, después las leyes británicas incluyeron medidas que proporcionaban mitigación hacia los asesinos cuando “la persona cuya muerte fuera causada, siendo mayor de 18 años, muera o arriesgue su vida con su propio consentimiento”.

El sati permaneció legal en algunos estados principescos durante algún tiempo después de que fuera prohibido en tierras bajo el control británico. El último estado que lo permitió fue Jaipur, que prohibió su práctica en el año 1846.

 

TIEMPOS MODERNOS

Tras varias protestas se han tomado medidas en contra de la práctica del sati, por lo cual se ha convertido en algo ilegal. Actualmente la ley no hace distinciones entre aquellos que observan el acto y los que lo promueven, ya que se suponen todos igualmente culpables. Otras medidas incluyen esfuerzos para detener la idea de glorificación de la muerte de la mujer. La glorificación incluye la construcción de sepulcros que puedan estimular a peregrinos a seguir esta tradición.

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Según leyes promulgadas por el gobierno de la India es ilegal alentar, glorificar o intentar cometer un sati. Alentar al sati incluye coaccionar o forzar a alguien a que lo realize, y está castigado con sentencia de muerte o cadena perpetua. Glorificar el sati está castigado con prisión de entre uno y siete años.

A pesar de todo lo anterior, la aplicación de estas medidas no resultan siempre claras. La prohibición de ciertas prácticas, como la adoración a antiguos sepulcros, es causa de controversia. El NVW (Nacional Council for Women) ha sugerido enmiendas en la ley para cambiar algunas de estos puntos que pueden llevar a malentendidos.

El 11 de octubre de año 2008, una mujer mayor cometió sati arrojándose a la pira funeraria de su marido de 80 años de edad en Checher en el distrito de Raipur en Chhattisgarh.

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COMENTARIOS

Lysanne, 28/05/2016
Lean la novela Cenizas en el Río Godavari (de venta en AMAZON) plantea el tema del sati desde una perspectiva actual. Es una trama conmovedora, bella y educativa.

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