SURIA

Dioses y religiones en India

Suria es el dios hindú del Sol. En la mitología hindú, este dios representa al Sol en su triple aspecto de deidad bienhechora que alumbra, vivifica y alimenta.

Se le menciona por primera vez en el Rig-veda, donde se le describe con brazos, manos, pelo, etc. de oro. En su alabanza se invocan hermosos himnos védicos, siendo el rey del sol, de la aurota y del ocaso.

En el capítulo II del Shatapatha-bráhmana, se indica que Agní, Indra y Suria hicieron una serie de sacrificios, que les hicieron más poderosos que otras deidades. Por ello, se transformaron en una triada que fue muy popular y venerada en la Edad védica. Las características y atributos de estas tres deidades son muy parecidos, aunque con matices diferentes.

Mientras que Suria era el Sol como astro, Agní era el dios del fuego y del calor, e Indra es el dios del firmamento, de las tormentas, rayos y relámpagos, y a veces tiene atributos parecidos a Váruna en algunas cosas.

El culto a Suria que todavía se practica, tiene relación con la curación de enfermedades. Principalmente, sus devotos creen que Suria es capaz de curar varios problemas de piel (tales como la lepra), así como la ceguera y la infertilidad.

También hay que decir que el sistema de creencias védico piensa que el sol es un poderoso desinfectante, y con una gran energía curativa. Aunque los que están considerados médicos prácticamente de todo son los semidioses Asvines.

Aunque otras deidades tienen ahora más predominancia, el culto a Suria todavía queda patente. Y una prueba de ello son los numerosos templos dedicados a él, tales como el templo Dakshina Arka al lado del Ganges que ahora se usa para ofrendas a los ancestros.

Todos ellos han sobrevivido al paso de los años y al de las diferentes creencias de cada época, añadiendo toques especiales y autóctonos de cada lugar, haciendo que en cada templo, se establezcan ritos o costumbres diferentes.

También es digno de mencionar que varios templos dedicados a Shiva, todavía tienen un pequeño altar para Suria, algunos dispuestos de tal forma que les iluminan los rayos del sol en algunos días determinados, sobre todo en la región de Tamil Nadú. En el Sur, que es donde mejor se conserva la pureza de los Vedas (no llegó hasta allí tanta influencia árabe y musulmana) todavía hay nombres que sobreviven, tales como Suria Tírtham o Suria Pushkarini.

También hay que decir que hay textos que relatan que en el siglo VII d.C. iban muchos peregrinos a Multán (en Pakistán), donde había hay un conocido templo dedicado a Suria, que todavía existe (en ruinas), así como otro cerca de Srinagar (Cachemira), más concretamente en la ciudad de Martanda.

Los templos solares se conocieron en tiempos pasados como Aditiá Grijas. Y aproximadamente en el año 400 a.C., un aventurero griego llamado Ktesias hace mención de un lugar en el que estuvo al oeste de la India, donde se practicaba un culto solar, y donde mencionaba algunas diferencias que existían entre el culto solar griego y el hindú.



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